Para nosotros los seres humanos el agua constituya el don más preciado que el mundo ofrece a la humanidad. Debiera suponerse, por tanto, que el hombre se debería mostrar respetuoso con ella en justa reciprocidad, procurando conservar sus reservas naturales y esforzándose por salvaguardar su pureza. Pero la verdad es que muchos países se han comportado de manera negligente y sin visión de futuro. Hasta el punto de que el devenir de la especie humana y de muchas otras puede verse seriamente comprometido, si no se produce una mejora sensible, en la gestión de los recursos hídricos de la Tierra. Según algunos cálculos recientes, la Tierra, cuenta con 1400 millones de kilómetros cúbicos de agua.
Imaginar este tamaño es difícil, creer que alcanzará para siempre, es fácil. Sin embargo, la realidad es muy diferente.La realidad del recurso agua puede comenzar a explicarse si se tiene en cuenta que el 98 por ciento es agua salada. El agua dulce, ese recurso indispensable para el riego, la industria y la supervivencia humana, solo representa un 2,5 por ciento del total. Además, la mayor parte de ese 2,5 % se reparten entre los casquetes polares, los glaciares y el agua depositada en capas freáticas, con lo cual solo es accesible para uso humano el 0,26 por ciento que se encuentra en forma de lagos, ríos y lagunas.
miércoles, 1 de octubre de 2008
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